Uno de los descubrimientos que he hecho este verano ha sido el inspector Kurt Wallander, protagonista de algunas novelas de Henning Mankel. Me he leído el perimer libro: “Asesinos sin rostro”.

Lo he disfrutado mucho y me ha sorprendido encontrar en los métodos y manera de actuar de Kurt Wallander muchos de los conocimientos que estoy adquiriendo en el MBA, especialmente en temas de liderazgo, gestión de equipos, comunicación y, por qué no, innovación. Como gestiona, por ejemplo, la distribución de tareas entre sus policías (los hay jóvenes e inexpertos, los hay maduros y experimentados, etc.); como sistematiza las reuniones de seguimiento de la investigación (repaso metódico de los descubrimientos que se van sucediendo, sesiones de creatividad con fases divergente y convergente, etc.); como gestiona la comunicación con la prensa, los interrogatorios, etc.; como trabaja las pruebas y las relee y cómo le llega la inspiración después de meses de trabajar infructuosamente tras dejar un tiempo de “incubación”, etc.

Sinceramente, no sé si le ha pasado a alguien más, pero este tipo de descubrimientos me han hecho notar la excelencia de un “guión” bien trabado y unos personajes trabajados en detalle, pero, además, sorprendentemente, me parece que me ha servido para consolidar lo que he aprendido de otras cosas que he leído recientemente y que, aparentemente, no tienen nada que ver: por ejemplo, “Pasión por innovar” (de Franc Ponti y el amigo y referente Xavier Ferràs).